PEDRO HORRILLO

 

 

 

 

Pedro Horrillo es ciclista profesional desde 1998, cuando los directores deportivos del equipo Seguros Vitalicio, Javier Mínguez y López Cerrón, le dieron la oportunidad de pasar a profesionales. Nacido en Ermua (Guipúzcoa) en septiembre de 1974, fichó en 2000 por el equipo italiano Mapei, el cual le facilitó las participaciones en las clásicas de la Copa del Mundo, sobretodo en la París-Roubaix, la cual conoce a la perfección. A corrido la Milán-San Remo, Lieja-Bastogne-Lieja, Tour de Flandes, Clásica Ciclista San Sebastián, Amstel Gold Race, y, como no, varias París-Roubaix, llegando el cincuentiséis como mejor puesto.


“¿Duro? Arenberg no es duro, eso es un desprecio. Arenberg es brutal, demoledor, infernal y fatal. Eso, y mucho más, es Arenberg”
Pedro Horrillo


- ¿Vas a correr este año Roubaix?

Bueno al menos eso espero. Son nueve los corredores que participan por equipo, y a estas alturas de temporada se planifica cada carrera para diez u once; cuando se acerquen las fechas de Roubaix, será cuestión de no entrar en los descartes.


- ¿Cómo se prepara esta clásica, tanto físicamente (gimnasio, natación, fondo en carretera…) como teóricamente (tácticas, recorrido…)?


Esta carrera es muy importante para nuestro equipo, pues conocidas son las gestas de Mapei en el pasado, así que después del descalabro del año pasado, el equipo, con su orgullo herido, está dispuesto a repetir aquellas exhibiciones, y yo, como no, espero ser partícipe de ello.

La preparación es la misma que para cualquier otra clásica, con la excepción del entrenamiento específico en pavés. Durante los meses de invierno realizamos sesiones de gimnasio, que compaginamos con los primeros entrenamientos en bici, y con otros deportes. Luego, normalmente, a partir de Navidad, la preparación es exclusiva sobre la bici, y unas semanas antes de Roubaix, aprovechando otras carreras que se celebran en Bélgica, se reconocen tramos de pavés, y se entrena así la técnica sobre los propios tramos por los que discurrirá la carrera.


La táctica, se deja para el día de la carrera, en la reunión previa, donde se discutirá, y se establecerán las jerarquías en carrera.


- ¿En París-Roubaix los equipos juegan a una sola carta o es más la suerte y la improvisación lo que marca el jefe de filas?


Depende qué equipo. Hay equipos que tienen una carta clara, otros tienen varios hombres, y también los que van a la aventura y a probar fortuna. En un equipo con varios potenciales ganadores, como el mío, jugamos varias bazas, y serán las circunstancias de carrera, entre las que además de las fuerzas, juegan también la fortuna, los pinchazos, caídas, averías, etc.… las que marquen en cada momento concreto la táctica a seguir.


- ¿Tramos de pavés hay muchos en Roubaix, pero el Bosque de Arenberg es especial: los dioses del ciclismo prueban el infierno, los humanos caen en él… ¿Me podrías explicar cómo se ve desde el cuerpo del corredor? ¿Qué sensaciones tiene el profesional en Arenberg? ¿Es tan duro como lo pintan?


Es muy difícil definirlo con palabras. En un tramo como éste, al pasar, sientes cómo eres parte de la leyenda. El pavés no merece ese nombre; no son adoquines, sino piedras puntiagudas desgastadas por años y años de tránsito de carromatos, de lluvia, nieve y granizo, que te esperan con su cara más desafiante a ti, ingenuo que osas a romper la quietud de ese paraje. El pasillo de gente estrecha, aún más ese tramo maldito sin escapatoria posible. Entre el barro o el polvo –si hay suerte- puedes insinuar los obstáculos que te frenan, que mueven hasta el último de tus huesos, y que parece no terminar nunca. Cuando lo has pasado, al fin, respiras aliviado, pero estás aún sobrecogido por la experiencia.


¿Duro? Arenberg no es duro, eso es un desprecio. Arenberg es brutal, demoledor, infernal y fatal. Eso, y mucho más, es Arenberg.


- ¿Destacarías algún otro tramo de pavés duro?


Muchos, todos excepto el último, a decir verdad, son infernales, pero si hay uno que tiene nombre y apellido, ése es Arenberg. Quizá todos tengamos un respeto especial al primer tramo por la dificultad que estriba encararlo en posiciones cabeceras, y el peligro de atascos y caídas si no lo has conseguido. La tensión que se respira en los 15 o 20 Kms. anteriores a éste primer tramo es algo casi tangible que produce un desgaste tremendo. Superar esta tensión sin esfuerzo, es algo que sólo los más experimentados en Roubaix consiguen.


- ¿Hay algo de especial en las bicis: cubiertas más anchas, cambio de la posición de las manetas de freno, suspensiones…?


Sí, las cubiertas son de mayor anchura, de 25 pulgadas, cuando las normales son de 19 a 21. También es especial el compuesto de la goma, especialmente adaptado al agua y al frío, y también la carcasa del neumático es de mayor grosor para evitar los pinchazos por llantazo. La presión es menor, para tratar de que el neumático actúe como suspensión. Las suspensiones se han probado otros años, pero la verdad es que últimamente están en desuso. Sus ventajas en el pavés son evidentes, pero necesitan un ajuste cuando vuelves al asfalto, y es más el incomodo de estar pendiente de la suspensión que el beneficio que obtienes de ella. Las manetas de freno se suelen elevar levemente. La ventaja es que proporcionan un centro de gravedad más alto para tratar de controlar mejor la bici en los derrapajes y amagos de caída, y también para poder variar en mayor medida el apoyo de las manos, y no rozar siempre la misma parte de la mano. También hay corredores que utilizan cuadros con una geometría especial: bicis más largas en las que el apoyo del sillín va más retrasado, para intentar que la bici actúe como una ballesta y absorba levemente las irregularidades.


- En 1950 Coppi ganó la carrera de principio a fin. El segundo fue Maurice Diot, el cual dijo: “He ganado la París-Roubaix, Coppi corría otra carrera y no contaba”. ¿Dirías lo mismo si este año quedaras segundo por detrás de Johan Museeuw? ¿Lo conoces personalmente? ¿Cómo es? ¿Cómo se comporta en carrera?. Para mi Museeuw, a parte de ser mi ídolo, es el mejor clasicómano de todos los tiempos. ¿Quién es el tuyo?


Sería algo parecido, porque Museeuw parece haber nacido para circular sobre una bici por el pavés. Nunca he idolatrado a nadie, pero si tuviera que hacerlo, en el ciclismo, Museeuw sería mi ídolo. No he tenido la suerte de coincidir con él en el equipo, aunque sí de conocerlo personalmente, como un compañero de pelotón más. En el equipo nunca he escuchado una mala palabra sobre él, al contrario, muchas veces lo ponen como el ejemplo a seguir. Es además de un gran ciclista, una gran persona, y se demuestra en el aprecio que todos le tienen. Sin duda, en este su último año, ganar en el velódromo de Roubaix sería su mejor homenaje, pero ten seguro que si soy yo quien pueda chafárselo, me dejaría de sentimentalismo. Ya lo siento Johan –le diría- pero era la oportunidad de mi vida. ¡Je je!, soñar es gratis.


- ¿Cómo llegaste a querer tanto esta carrera, siendo de un país tan poco propicio para este tipo de pruebas?


No lo sé muy bien, pero siempre, desde que recuerdo haber visto por primera vez las clásicas del norte, me fascinó la competitividad, los paisajes, la emoción, las historias, el peso del pasado sobre la carrera, los recuerdos míticos… nunca he encontrado tanta emoción concentrada en las carreras por etapas. La hay, pero se divide en días. Aquí no, en las clásicas, todo ocurre en un sólo día: el Eros y Thanatos (esto para los aficionados a la filosofía) desbocados al mismo tiempo y buscando el mismo camino, en el que, evidentemente, no caven los dos.


- ¿Crees que llegará el día en que el ciclismo español se centre en la Copa del Mundo, quizás con la figura de tu compañero Oscar Freire? ¿Tenéis que emigrar a Italia para correr estas pruebas?


Creo que ese día ha llegado, pues si la espalda se lo permite, Oscar tiene este año como objetivo disputar la general de la Copa del Mundo.


Aunque no debería ser así, todavía hoy estas carreras no están lo suficientemente valoradas en España, por lo que los corredores que brillan en ellas encuentran en un ciclismo como el italiano el verdadero reconocimiento a sus méritos. Esperemos que la afición en España siga aumentando, y que los equipos españoles cambien el chip, y comiencen a valorar éstas carreras como se merecen.


- ¿Recuerdas la edición de 2000 cuando en el Km 124 tuviste que abandonar e ir al coche con tu director José Luis López Cerrón? ¿Qué té dolió más: el golpe o el tener que dejar la carrera?


La recuerdo perfectamente. El golpe me dolió muchísimo, y aunque el doctor estaba empeñado en mandarme al hospital, yo me resistía, e incluso intenté volver a montarme sobre la bici, aunque tenía tan maltrecha la espalda que apenas pude mantener el equilibrio durante un par de metros. Ya en frío, cuando el dolor empezaba a remitir, era la rabia y la impotencia lo que más me torturaba. Me encontraba tan bien de fuerzas, y estaba tan seguro de poderlo hacer muy bien, y de repente, me encontraba en el coche sin oportunidad de demostrar lo que en ese momento llevaba dentro. De todas maneras, de toda esa rabia, algo queda en mí todavía, así que espero descargarla este año sobre el pavés.



- Y por último, Pedro ¿un podium para esta edición (que curiosamente es su centenario)?


Lógicamente, tendré que tirar para casa, aunque no oculto mi simpatía por Museeuw. 1º. Tafi, 2º. Hincapie, 3º. Museeuw; aunque espero ponérselo difícil a cualquiera de los tres, bueno… quizá un poco menos al primero.

 

 

 

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